Tu vida se transforma en el momento en que elevas tu consciencia sobre lo que es y lo que es posible para, desde este espacio, tomar nuevas decisiones.

Pocas veces es cuestión de si puedes o no, de si sabes cómo o no. Usualmente, el ponerte en acción es más que todo una cuestión de motivación.

Quizá no podamos cambiar al mundo en este momento, pero ciertamente todos tenemos la capacidad de adueñarnos de nuestra mirada y abrir los ojos ante aquello que nos va a permitir superarnos y salir adelante.

¿Te estás enfocando en los problemas o en las soluciones? ¿Estás pensando y lamentando lo que no tienes o estás conectado con la gratitud por aquello que has recibido?

Adueñarte de tu vida requiere ejercitar el músculo de la fe para observar lo imposible como una oportunidad. Requiere emplear tu potencial creativo para generar aquellos recursos que te permitan hacer posible lo que hoy pueda parecerte inalcanzable.

Identifica una acción simple con la cual ponerte en movimiento y romper la inercia. Una vez en marcha, comenzarás a sorprenderte a ti mismo al darte cuenta que te será más fácil continuar el proceso.

No puedes construir tu éxito a distancia. Tiene que ser de adentro hacia afuera.