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La noticia del final de la guerra viajaba en camión. El cabo José Luis Sampedro (Barcelona, 1917) y su decena de soldados vivían más preocupados por no sucumbir al frío que por romper el frente Madrid-Zaragoza desde el pequeño pueblo de Guadalajara al que les habían destinado en la primavera del 39. "Pasó un camión el 30 o 31 de marzo, nos dijeron que había acabado la guerra", revive 70 años después frente al Mediterráneo.


José Luis Sampedro, en Melilla en 1938

El cabo Sampedro hizo su triunfal entrada en la ciudad, dividida entre el júbilo y el miedo, rodeado de pollos muertos en una furgoneta. "Llamé a la puerta sin saber lo que me iba a encontrar, me abrió una jovencita que tardé en reconocer como mi hermana. Hacía tres años que no tenía noticias de mi familia".

Pasó por ambos frentes con doble fortuna. No fue herido. Ni disparó un tiro.


Marcos Ana, en la cárcel de Porlier (Madrid) en 1939